Llave de Abril - Parte I

- Llave de abril - Ese era el título del libro que sostenía mientras pasaba una y otra vez sus hojas buscando algo escrito en ellas, pero todas estaban en blanco - Pues no abre nada - Murmuró, y lo volvió a dejar en su sitio.
En ese instante antes de abandonar el pasillo vio a una mujer colocando varios libros en el mostrador. Nunca creyó en esas cosas que pasan, pero cuando cruzaron sus miradas sintió que algo sucedía. Era como si se conocieran de un tiempo cercano y una leve sonrisa en ambos parecía confirmarlo. Elegante, escondía tras de sí el misterio de su presencia, como si debiera regresar pronto al interior de algunos de los libros que llevaba.
Y antes que él pudiera darse cuenta desapareció cuan hechizo de la librería.
Pasaron unos años desde aquel encuentro. La frustración y el deambular por sueños inacabados habían ocupado la mayor parte de su vida. Aquel día terminaba el plazo para entregar su novela y el no hallar la forma de hacerlo desencadenó su caída. Le hubiera gustado escribir que ese día perdió su trabajo y halló el amor. Pero éste no fue sino un sueño, uno más. Fue desde entonces una lucha contra las páginas en blanco.
Hoy es 23 de abril, y paseando sin saber por donde, pareció que el pensamiento guiara sus pasos porque de repente recordó aquel lugar. Se hallaba ante la librería.
Escéptico e idealista, no esperaba hallarla de nuevo cuando entró en el establecimiento, aunque soñó con que así fuera.
Poco o nada habían cambiado las cosas en el interior de la librería. No podía evitar mirar de reojo por si la veía, mientras recorría los pasillos hasta que algo le detuvo frente a un estante.
Ante él un libro llamó su atención. "Llave de abril" Y aún mas sorprendido se quedó cuando al ver la contraportada vio la foto de su autora, ella.
Al ojearlo no vio páginas en blanco, sino la historia que ambos habían vivido.
- Quiero este libro - Dijo en el mostrador - Abre la imaginación.

13 comentarios:

César Sempere dijo...
19 de abril de 2010, 23:23  

Curioso relato. me ha gustado.

Un beso,

Lala dijo...
20 de abril de 2010, 12:22  

Todos deberíamos tener en la mesita de noche un libro con las páginas en blanco. Me gusta la idea de abrirlo antes de dormir y escribir en él con la imaginación unos cuantos versos, una bonita historia, una frase agradable que nos abriera la puerta de un magnífico sueño.
Sería genial.
:D


Un besito


Lala

moderato_Dos_josef dijo...
20 de abril de 2010, 12:50  

Realmente original. Y abierto a una continuación interesante.
Abrazos!

guillermo elt dijo...
20 de abril de 2010, 18:49  

No hay mejor libro de páginas en blanco, que nuestra imaginación... Y no cuesta un duro.

Muy imaginativo.

Un Abrazo.

Susana dijo...
20 de abril de 2010, 18:57  

Quién pudiera tener un libro así, en blanco, en el que escribir la historia personal....

Un besazo, Carlos; como siempre, me ha encantado el principio del relato. Esperaré la continuación.

Wara dijo...
20 de abril de 2010, 20:42  

Y tanto que querría también ese libro... y bueno, que estoy impaciente por cruzar la puerta que abre.

Saludos.

LA CASA ENCENDIDA dijo...
20 de abril de 2010, 22:37  

Muy bonito y además, una nueva sorpresa al conocer este blog.

Besicos muchos a todos los que habeis escrito el relato.

Sombras en el corazón dijo...
20 de abril de 2010, 22:45  

Es original. Y parece que cada uno que lo mira, encuentra situaciones distintas. Como la vida misma, con las páginas en blanco.

Un abrazo

TriniReina dijo...
21 de abril de 2010, 8:48  

Me gusta la idea y esta primera parte del relato promete mucho.

Adelante con el siguiente.

Abrazos

charlotte dijo...
22 de abril de 2010, 6:11  

mmm, me gusta como arranca... bien! adoro los cadáveres exquisitos!!
Voy por el otro, abrazo!

mErL dijo...
23 de abril de 2010, 18:25  

Muy curioso este relato, tiene buena pinta.

Un abrazo a sus creadores.

Luzdeana dijo...
24 de abril de 2010, 12:58  

Está en su imaginación: no puede ser más real. Buen relato, voy por más.
Saludos!

Anónimo dijo...
7 de mayo de 2010, 22:52  

Como ya sabes, tu parte me encanta. Aunque dejas la continuación muy difícil...

Bita

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