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Dialogaritmo

- Mira quien veo por aquí. Hola ¿qué tal?
- Anda ¿qué haces? Yo aquí, y tú ¿qué tal?
- Pues nada, por aquí, ¿qué te cuentas?
- Bien, ahí vamos, estudiando y tú ¿qué?
- Ahí estamos también ¿Cómo te va?
- Como siempre, ya sabes.
- Venga, ya nos vemos eh?
- Sí, a ver si nos vemos.

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Llave de Abril - Parte IV

Cuando llegaron encontraron la librería cerrada. Era tarde y la oscuridad engullía los títulos de los libros expuestos en el escaparate: ahora solo eran un par de formas rectangulares que se confundían entre sí. En el desorden que proporcionaba la ausencia de luz don Quijote cabalgaba por las llanuras de uno de los mundos de Asimov, un cronopio se colaba en los pensamientos de Kant, y Cleopatra se deleitaba con los diseños de Mies.

Siguieron frente al escaparate, absortos, observando la locura de letras y personajes que nacían de aquella oscuridad.

-Esto no puede estar pasando- se dijo él -y esa “Llave de Abril” cuyas letras hacen las veces de oráculo… ¿Qué diablos significa?

De pronto sintió cómo alguien estiraba su manga derecha con un suave pero insistente tirón:

-¿Has visto eso?- dijo la mujer de la librería mientras señalaba lo que parecía un sobre blanco. -Ahí, junto a la cancela de la librería, ¿es lo que parece?

- ¿Un sobre?

- Sí, debemos abrirlo.

Abrieron el misterioso sobre y encontraron una llave con una nota adjunta:

Dos llaves, una librería, dos personas, un corazón, una sola novela. Un sueño.72

-Toda llave abre “algo”, ¿qué supones que abrirá esta llave?

-Espera, en la nota decía 72, miremos la página 72 del libro...Aquí dice:

Encontraron la llave que abría la puerta de la librería donde se vieron por primera vez.
Introdujeron la llave en su cerradura. Al empujar la puerta un destello blanquecino lo lleno todo…

Poco después se despertó en el interior de la librería. La claridad de la mañana le dañaba la visión. Estaba desorientado y encontró a su alrededor unos cuantos libros revueltos. Sintió cómo alguien posaba su mano sobre su hombro mientras le extendía un café humeante y le propinaba un beso en la frente:

-¿Otra vez te has pasado la noche leyendo para calmar los nervios?

No le dio tiempo a contestar y aunque ella le hubiera concedido un margen para articular una respuesta no hubiese sido capaz. Aquella noche había sido la noche más extraña de su vida, donde el sueño, la realidad y sus letras se confundieron.

-Hoy es un gran día. Por fin ha llegado:
“Editorial Saint-Exupéry”

Ella le guiñó el ojo a la vez que le mostraba un paquete marrón que poco a poco fue descubriendo.

-Tu novela, “Llave de Abril”.

Y desenvolvió suavemente un libro que olía a recién impreso…





Feliz día del libro

(Tenemos un pequeño regalo para ti, puedes descargar este relato en formato libro!
)

Lee el relato entero con algo de música:




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Llave de Abril - Parte III


(Antes de comenzar... lee la primera y la segunda parte de este relato)

Le dio un último sorbo a su copa, pagó el martini y guardó el libro en su bolso. Cuando se disponía a abandonar el Venezia un hombre desaliñado se interpuso en su camino.

- Eres tú ¿verdad? La chica de la librería.

Ella le miró en silencio. Aquel hombre era el autor de la novela que estaba leyendo y que había releído decenas de veces porque... tan identificada se sentía con la historia que contaba que a veces era imposible distinguir lo que ocurría en su vida de lo que pasaba en esas páginas. Aquel era el autor de esa historia y el mismo hombre con el que se cruzó años atrás en la vieja librería donde había trabajado.

- He venido en cuanto me he dado cuenta. La fecha, este lugar... Estaba leyendo tu libro y... bueno, hoy es 23 de Abril, de nuevo.
- ¿Mi libro? – preguntó desconcertada.

Él le mostró su Llave de Abril, ella cogió el ejemplar entre sus manos, perpleja. El libro era idéntico al que ella había guardado en su bolso, salvo por la sinopsis, quizás por lo que contaba, y por la fotografía de la contraportada: una imagen suya, de brazos cruzados, con el pelo largo y sonriendo, junto a una estantería repleta de libros.

- Tengo algo que mostrarte – dijo ella abriendo su bolso.

Sacó su Llave de Abril y se la tendió al hombre. Y éste, nada más examinarlo, contempló en ese libro la tan ansiada novela que siempre había querido escribir; la que se había esfumado de su cabeza, años atrás.

- Creo que estos libros son las Llaves de nuestros sueños, los que nunca pudimos escribir; las Llaves que abren la puerta para que nuestras historias formen un solo lazo.
- Sólo hay una forma de averiguarlo. Tenemos que volver a la librería – dijo ella mientras le arrastraba a la salida del club.

*Gracias a Carlos, que me regaló esta ilustración hace tiempo y... ha llegado la hora de usarla :)